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Escuela Manuel Belgrano de Córdoba reconocida como Monumento Histórico Nacional

Escuela Manuel Belgrano de Córdoba reconocida como Monumento Histórico Nacional

Este miércoles 27 de noviembre se firmó un decreto presidencial en el que se declaró Monumento Histórico Nacional, entre otros edificios, a la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano (Córdoba).

La escuela es obra de los arquitectos Mabel LAPACÓJosé María GASSÓ, Martín MEYER, Osvaldo BIDINOST Jorge CHUTE, estos dos últimos docentes de la FAU. Se destaca en los considerandos del decreto la “belleza brutalista y su programa de tipo pabellonal, con gran permeabilidad interior-exterior”; y su cubierta, la cual “permite que ocurra el acto que caracteriza la propuesta: el encuentro, las miradas y relaciones sociales que son activadas por una serie de recintos que fluyen y se articulan bajo este gran sistema estructural plástico-funcional como sujeto del gran contenedor programático”.

El decreto presidencial pondera en general que “la Arquitectura Brutalista fue una tendencia que se manifestó en la arquitectura de distintas partes del mundo en las décadas del ’50 al ’70 del Siglo XX y que tuvo una gran relevancia en las manifestaciones de la arquitectura pública y privada de la REPÚBLICA ARGENTINA en esa época”.

Desde ahora, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos la será la que “tendrá a su cargo la superintendencia patrimonial sobre los bienes declarados, con el alcance que otorga la Ley Nº 12.665″, según indica el texto de la norma.

Sobre la obra

La Escuela fue construida entre los años 1960 y 1971, como resultado del Concurso Nacional de Anteproyectos convocado por la Universidad Nacional de Córdoba.

El planteo arquitectónico, desarrollado sobre un terreno de una hectárea, consiste en un volumen unitario, abierto por medio de terrazas al Río SUQUÍA, con un único plano de techo, debajo del cual se producen todas las actividades que se llevan a cabo en áreas cubiertas. El trabajo del hormigón armado se utiliza en forma estructural y como principal elemento de un lenguaje arquitectónico de belleza brutalista y su programa es de tipo pabellonal, con gran permeabilidad interior-exterior. La cubierta permite que ocurra el acto que caracteriza la propuesta: el encuentro, las miradas y relaciones sociales que son activadas por una serie de recintos que fluyen y se articulan bajo este gran sistema estructural plástico-funcional como sujeto del gran contenedor programático.