Se exhibe en el nuevo Espacio Q.
En el nuevo Espacio Q se puede visitar “Gente nomás”, una muestra pictórica del Arq. Alberto Sbarra. Se trata de una serie de cuadros que retratan personas en su singularidad pero también en su anonimato. “Así como en un mundo de ocho mil millones de habitantes no hay dos caras iguales, en los millones de cuadros que se habrán pintado no hay dos cuadros iguales… y eso me da tranquilidad“ A.S.
Sbarra nació en La Plata en 1947. Es arquitecto, pintor y dibujante; estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes y en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, siendo. Decano y Profesor Titular de Arquitectura y de Teoria de la Arquitectura. Integro el equipo ganador del concurso del actual Teatro Argentino en La Plata. Expuso en numerosas muestras individuales y colecticas. Obtuvo el Primer Premio de Dibujo en el Primer Concurso a la Producción Artística de la Universidad Nacional de La Plata en 1990.
Sobre la muestra
Por Nicolás Saraví
Hay un impulso creativo, una necesidad de expresión sin freno que desborda los cuadros, impregna la obra, las palabras, una alegría prepositiva, unas ganas de hacer que movilizan, impulsan hacia adelante. Es una muestra generosa, deja algo que trascienda lo estético.
La pincelada se entrecorta y se multiplica, se dispersa, se transforma en textura, son muchas pinceladas sueltas que componen.
Grupos de gente, gente común, gente nomás, apenes se distinguen individualmente, pero son diferentes, cada uno tiene su historia, sus personalidades deseadas, las interpretaciones son libres, están en cada uno. Porque son gente común, de la calle, del colectivo, en la playa, en familia, sola,…como si fuera liviano dibujar gente nomás!
Trasciende el retrato, son muchos, desconocidos, nacen de la curiosidad, pero cada uno con su historia, con sus actitudes, con sus marcas. Como las pinceladas, se entremezclan, entran en contacto, se funden los cuerpos en una masa, pero siguen siendo individuales. Cada persona tiene su gesto, su color y trazo, cada uno compone con otros; así como cada pincelada su personalidad, su historia, su dolor, su amor…pero es pintura nomás.
Así como el trazo gestual tolera la desproporción, acepta las imperfecciones de las personas, nuestras imperfecciones.
Encuentro un vínculo entre las pinceladas dispersas pero coherentes y los grupos de gente que se acercan, se aman, traman algo, se acompañan… hay una valoración de lo colectivo, muy humana, expectante de sus historias, una mirada cargada de curiosidad, abundancia y generosidad. Afortunadamente esa mirada nos cabe a todos, que somos gente nomás.
Montajista: Gustavo Pérez






