A 13 años de las inundaciones en La Plata.
por Daniela Rotger*
El 2 de abril de 2013 en La Plata sucedió la inundación más grave de su historia. 89 fallecimientos reconocidos oficialmente, dejaron una marca indeleble en la ciudad. La principal causa de la catástrofe, una precipitación de casi 400 mm durante un lapso de 24 horas -y más de 300 mm durante 3 horas- lo que equivale a más de un tercio de la precipitación media anual, que ronda los 1000 mm.
El evento meteorológico que tuvo inicio el 2 de abril de 2013 no puede disociarse del incremento de pluviometrías extraordinarias derivadas del cambio climático, pero tampoco, de un crecimiento urbano carente de planificación, a su vez desarticulado de un programa de obras hidráulicas actualizado.
Es necesario observar el problema de las inundaciones urbanas desde un punto de vista multicausal, dado que la hegemonía de las soluciones basadas en infraestructura hidráulica tradicional o “gris” nos trajo hasta aquí. Pero quiero ir más allá, y decir que no sólo esa hegemonía es la causante de la insuficiencia de las ciudades frente al nuevo panorama climático, sino, el paradigma tecnocrático en general, derivado del pensamiento moderno, que presume que el poder tecno-científico de la humanidad producirá progreso ilimitado, y por tanto, puede sortear cualquier obstáculo. Se trata de un proyecto social centrado en el dominio de la realidad natural y humana1 a través de la técnica como medio de domesticación utilitarista de la naturaleza y de las relaciones sociales2.
Para el caso de la inundación del 2 de abril, la profundidad del impacto social tiene que ver con la excepcionalidad del episodio, pero también, con que su influencia se haya concentrado en gran medida dentro del casco urbano. El imaginario de la planta urbana de La Plata como obra de ingeniería perfecta, como fortaleza infranqueable, encuentra un punto de quiebre en este episodio. Aquella naturaleza que el ideario moderno tras la fundación dejó en un segundo plano, volvió a la superficie a recobrar sus dominios.
Grandes catástrofes sanitarias a lo largo de los siglos XIX y XX dejaron al desnudo los límites del paradigma tecnocrático en el tratamiento de las aguas urbanas a nivel internacional. Hacia la década de 1960, en el marco del surgimiento del pensamiento ambiental, comienza a vislumbrarse en el Norte Global un cambio de consciencia que se materializa -siguiendo un orden cronológico- en proyectos de restauración fluvial, primeros desentubamientos3 de cursos de agua, planes de gestión integrada de recursos hídricos, e implementación de soluciones hidráulicas basadas en las dinámicas de la naturaleza (SbN)4.
En América Latina los debates en torno a la crisis ambiental motivaron reflexiones derivadas de una voluntad de construir ideas propias en torno al tema, que derivaron en el nacimiento del pensamiento ambiental latinoamericano basado en la “desconstrucción del pensamiento metafísico, científico y posmoderno; de la territorialización de la diversidad, la diferencia y la otredad; sobre la base de los potenciales ecológicos y de los saberes culturales que habitan los territorios del Sur”5. El pensamiento decolonial enriquece esta perspectiva, como propuesta de sanación de las heridas coloniales mediante la restitución de aquello que fue destituido (identidades, idiosincrasias, conocimientos, costumbres). Significa mudar las lógicas de pensamiento impuestas por el Norte Global por las del Sur Global, buscando lógicas desde los márgenes, desde los pueblos colonizados, y sus experiencias histórico-culturales6.
En este marco, el proyecto de investigación “Construir Resiliencia desde el Sur Global. Estrategias latinoamericanas frente al cambio climático: Retejiendo lazos entre agua y ciudad”7 nace del interés por indagar en cómo el pensamiento ambiental latinoamericano y el pensamiento decolonial, se plasman en las estrategias latinoamericanas actuales frente a la crisis climática.
La perspectiva decolonial en los estudios urbanos y territoriales cobra cada vez más importancia en América Latina y el Caribe, basada en la necesidad de planificar las ciudades según las singularidades sociales y culturales de la región. A su vez, la necesidad de tomar medidas frente a la crisis climática hace que las estrategias de adaptación y mitigación permeen en la planificación territorial en sus diversas escalas e instrumentos. En este marco, el rescate del valor del agua en las ciudades de la región comienza a ser un tema de preocupación para la sociedad civil, para planificadores y diseñadores urbanos, y para los gobiernos locales. En los últimos años se han gestado distintas estrategias para establecer una relación sostenible entre agua y ciudad en la región, algunas fuertemente arraigadas en saberes indígenas invisibilizados, integrando prácticas de manejo comunitario y adaptación a tradiciones y recursos disponibles.
En este sentido, interesa, a modo de reflexión en ocasión del 13° aniversario de la inundación del 2 de abril en La Plata, aportar tres ejemplos latinoamericanos contemporáneos que recuperan raíces ancestrales, saberes locales y formas de producción comunitaria generando resiliencia climática en perspectiva local.
- Hidrotecnologías precolombinas: Hablar de inundaciones es hablar de agua en general, no pueden separarse las fases del ciclo hidrológico, y eso es algo que nuestros antepasados entendían bien, en consustanciación con los ritmos de la naturaleza. La relación de las grandes ciudades precolombinas latinoamericanas estuvo mediada por complejos sistemas de manejo del ciclo natural, desde los dominios del imperio azteca hasta el imperio incaico. Entre las adaptaciones hidráulicas precolombinas más conocidas se encuentran las chinampas en la cuenca de México, los camellones en el lago Titicaca o los andenes de cultivo del pueblo Collagua (Perú). Algunas de las tecnologías más destacadas fueron los canales de riego, las cajas de agua, los acueductos, las albarradas y muros y las galerías de filtración, entre otras. Hoy existen proyectos en Latinoamérica que recrean/reinterpretan estos sistemas, entendiendo que las tecnologías hidráulicas ancestrales, basadas en conocimientos tradicionales y prácticas ecosistémicas, constituyen soluciones basadas en la naturaleza que permiten gestionar de manera sostenible los recursos hídricos. Se trata de sistemas que consumen poca energía, manejan de manera eficiente los recursos disponibles, y poseen una huella de carbono casi nula8 . Algunos ejemplos incluyen la recuperación y rehabilitación de sistemas ancestrales que quedaron en desuso durante el período colonial o proyectos que reinterpretan técnicas prehispánicas para la gestión del agua.
- Soluciones basadas en la naturaleza de producción comunitaria: Se registran diversas iniciativas a nivel latinoamericano que avanzan en la producción de soluciones basadas en la naturaleza de producción local, en base a recursos disponibles y de producción comunitaria. Un interesante ejemplo es la publicación: “Manual para la adaptación climática de barrios populares”9, guía que nace como resultado de un trabajo colaborativo en barrios populares de Argentina (Villa 20 -Ciudad Autónoma de Buenos Aires y barrio Moreno -Rosario) y propone soluciones sencillas y replicables para el hábitat urbano vulnerable. La labor desarrollada en Villa 20, en la que se basó el manual, incluyó la incorporación de jardines de lluvia, reemplazo de pavimentos impermeables por permeables, plantación de forestación nativa, monitoreo con sensores de temperatura y empleo en la construcción de materiales reciclables construidos por la propia vecindad.
- Ríos como sujetos de derecho: En tercer lugar, se pretende rescatar en este punto, el aporte de las cosmovisiones de pueblos nativos en el logro de que ríos latinoamericanos hayan sido considerados como sujetos de derecho. El aporte de las comunidades indígenas, en comunión con movimientos sociales, grupos científicos y académicos, ha sido vital para conseguir esta designación, primer paso en la reversión del estado de degradación y vulnerabilidad que afecta a muchos ríos de la región. Dos casos son el río Manchángara (Ecuador), y el Marañón (Perú), fuente vital para la comunidad indígena formada por las mujeres Kukama, cuyo papel ha sido central para el logro de un fallo histórico, que ha reconocido en Perú por primera vez, el derecho de un río a existir, fluir libremente y permanecer libre de contaminación. De esta manera, ellas son las que asumieron la responsabilidad representar al río y defender sus intereses. Frente a una realidad ya instalada, como la crisis climática, es vital buscar un cambio de mirada que implique una comprensión integral del ciclo del agua, la incorporación de la sociedad en la gobernanza del territorio y la generación de proyectos provistos de metas educativas, que permitan a su vez, fortalecer las capacidades locales.
Ejemplos latinoamericanos recientes demuestran que es posible integrar estos objetivos en iniciativas situadas que quiebren la inercia del modelo tecnocrático que nos llevó hacia las múltiples crisis que azotan al mundo actual. Modelo que invade los espacios de gobierno, pero también los académicos, por lo que es vital cuestionar constantemente nuestras prácticas diarias a través de la lectura crítica de la historia latinoamericana y del conocimiento del espesor real de nuestro suelo, tanto en términos biofísicos, como socioculturales.
1 Habermas, J. (2017). Ciencia y tecnología como ideología. 7 ed. Tecnos.
2 Camacho, M. N., & León, C. L. M. (2022). El paradigma tecnocrático: una mirada crítica desde diversas perspectivas. Teoría y Praxis, (40), 58-77.
3 Desentubamiento (en inglés deculverting o daylighting) refiere a la acción de exponer deliberadamente parte o todo el cauce de un río, arroyo o canal que antes estaba cubierto. Se restablece el antiguo cauce cuando es posible, o se crea uno nuevo (Pinkham, R. (2000). Daylighting: New Life for Buried Streams. Old Snowmass, Colorado, Rocky Mountain Institute).
4 Las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) son un concepto que abarca a todas las acciones que se apoyan en los ecosistemas y sus servicios asociados, para responder a diversos desafíos de la sociedad, como el cambio climático (https://iucn.org/es/news/am%C3%A9rica-del-sur/201707/%C2%BFqu%C3%A9-son-las-soluciones-basadas-en-la-naturaleza)
5 Leff, E (2009). Pensamiento Ambiental Latinoamericano: Patrimonio de un Saber para la Sustentabilidad. ISEE Publicación Ocasional, No. 6. Sección Filosofía Ambiental Sudamericana
6 https://www.pagina12.com.ar/734505-walter-mignolo-y-el-lado-mas-oscuro-de-la-modernidad-occiden/
7 I+D UNLP / 2025-2028
8 Morató Farreras, J., Martín Bordes, J. L., & Sánchez Santander, O. L. (2025). Ancient hydro-technologies as a response to climate and food emergencies: use of cultural heritage to rescue the future. Blueprints, 4(1), 82-90.
9 Disponible para su descarga en: https://www.iied-al.org.ar/publicaciones
*Arquitecta, Magíster en Paisaje Medioambiente y Ciudad, y Doctora en Arquitectura y Urbanismo (UNLP). Es investigadora del CONICET en la categoría adjunta con sede en el Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales (CIUT-FAU-UNLP). Asimismo, se desempeña como docente de la asignatura Planificación Territorial en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (UNLP), con participación también en diversas actividades de posgrado. A lo largo de su trayectoria profesional, desde el campo de los estudios urbanos, se ha enfocado en las interacciones naturaleza-ciudad, específicamente con relación a las cuencas hidrográficas metropolitanas. Asimismo, desarrolla tareas destinadas a la divulgación científica. Es autora del libro: “El paisaje fluvial en el AMBA” (Prometeo, 2021). Actualmente dirige el proyecto de Investigación y Desarrollo UNLP (2025/2028): “Construir resiliencia desde el Sur Global. Estrategias latinoamericanas frente al cambio climático: retejiendo lazos entre agua y ciudad”.