En la sociedad contemporánea estamos inmersos en un entorno saturado de estímulos visuales. La democratización de las cámaras digitales, hoy presentes en cada teléfono móvil, nos han convertido no solo en consumidores sino también en productores de imágenes. Sumado a esto la posibilidad de generar y difundir contenido de manera instantánea ha transformado radicalmente los métodos de transmisión de información y conocimiento, tanto textual como visual, y la arquitectura no es la excepción.
Por ello, resulta indispensable reconocer a la fotografía como parte del lenguaje gráfico, promover una lectura crítica de las imágenes y educar sobre los nuevos lenguajes de representación y comunicación de la arquitectura.
Como afirma Fernando Alda (2018, p. 57): “No basta con tener buenos proyectos y buenas fotografías, necesitamos tener buenos observadores que sean capaces de descubrir todo lo que se esconde en una imagen.”
La propuesta busca que, una vez incorporados los conocimientos técnicos de fotografía y las reglas compositivas, los y las participantes puedan explorar sus aplicaciones dentro de la comunicación arquitectónica. El curso se plantea como un espacio de aprendizaje, creación y experimentación en el que se indague en las fronteras entre representación e interpretación, y donde confluyan arquitectura, fotografía y arte. La fotografía se concibe no solo como medio de registro documental, sino también como herramienta de análisis, exploración y producción autoral capaz de expresar ideas, conceptos y reflexiones críticas sobre el espacio construido.